sábado, 27 de septiembre de 2014

No place

'Quizás si no encuentras tu sitio, no es porque no lo tengas, sino porque perteneces a todas partes. A lo mejor eres un viajero errante, de esos que van a los confines de la tierra a llevar la felicidad, y cuando en ese rincón reinan las sonrisas debes conducir tu presencia y magia a otro paraje más oscuro para iluminarlo un poco...'

sábado, 19 de julio de 2014

No me gusta mi capítulo 4

"Es un desconocido. Solo un desconocido. Pero por alguna extraña razón me duele pensar que ese supuesto sujeto que no pertenece a mi vida no quiere volver a verme". Annêlise se encontraba encerrada en su habitación. Estaba tumbada con el tronco y el resto superior del cuerpo apoyado en la cabecera y con las piernas sujetadas por la pared. Su cómica posición era una antítesis de sus dramáticos pensamientos. "Seguro que no quiere volver a verme...". Su plan era pasarse el día reflexionando y estudiando, fue su madre la que destrozó ese programa al pedirle y casi suplicarle que la acompañase al mercado. Annêlise obedeció sin rechistar demasiado. "Y encima tengo que salir, espero no encontrármelo". No se arregló demasiado para salir, a pesar de tener que ir por el centro de la ciudad, la zona normalmente más recargada de gente. Su madre hablaba de cosas que ella etiquetó de superficiales, así que simplemente se limitaba a sonreír y asentir sin prestar demasiada atención de lo que la mujer decia. 

Shen paseaba con calma. El día era tranquilo. Su padre, para perder la costumbre, le había dejado un mensaje en el buzón de voz pidiendo explicaciones de su vida, mensaje que no contestaría. Shen silvaba melodías mientras se dirigía al centro con el fin de comprar algún postre para darse un capricho. Por el camino, los peatones más estirados le lanzaban expresiones de asco a las cuales Shen respondía con una sonrisa pícara. Su paso, pero, siempre se mantenía constante, sin apresurar, sin prisa. 

-¡Mira por dónde vas,niñato!- La madre de Annêlise enfureció al estar a punto de ser atropellada por un skater. -Desde luego los adolescentes de hoy en día no valen para nada. Son todos unos gamberros. Incluso tu hermano está introducido en ese mundo satánico. ¡Me desespera tanto! Menos mal que tú eres normal.- El discurso de su madre tenía pinta de ser duradero y a Annêlise le invadió una sensación intensa de aburrimiento. Se había cansado de escucharla. En cuanto la mujer topó con una conocida, la joven aprovechó para escabullirse entre la gente y desaparecer de la vista de la cuarentona. Annêlise inició un itinerario sin rumbo. Caminaba despistada sin fijarse en los pasos que se movían a su alrededor. 

Shen la vio venir. Ella se dirigía hacia él sin percatarse que lo tenía a escasos metros. El ritmo de Shen no varió. 

Annêlise topó con alguien sin llegar a darse cuenta de quién era.
-¡Lo siento! Andaba sumergida en mis pensamientos y...- calló en cuanto lo miró -Shen...- sus narices se encontraban a un palmo de diferencia. A ella incluso le pareció que casi podía sentir el vaho del chico en su piel. -Shen, siento lo del otro día - hizo una pausa y continuó, tartamudeando - Vi a mi hermano y él no puede saber que nos vemos, porque sino - Annêlise silenció su voz un instante. Esperó alguna reacción por parte del chico, en vano. Él solo la miraba sin demasiado interés. -lo siento- la joven agachó la cabeza y dio media vuelta con el fin de volver a hacer el trayecto que habían hecho sus pies hasta llegar ahí. En cuanto inició la marcha, su corazón se aceleró. Detrás suyo se oían unos pasos. Aunque Shen la seguía, no paró. Ella miraba el suelo. Solía hacerlo, no era símbolo de tristeza, a pesar de que era lo que sentía. Shen empezó a cantar. No sonaba triste ni enfadado. Tras recorrer un par de calles, Annêlise cogió fuerzas para intentar hablar de nuevo con él.
-¿Qué? - Annêlise parecía disgustada. Shen ante esa situación mostró una de sus caras vacilantes y graciosas a la vez. 
-Oblígame- La expresión de Shen era hierática. No reflejaba ninguna emoción.
-¿Cómo? ¿Que te obligue? ¿A qué?- la cara de Annêlise en cambio parecía un torbellino de sensaciones. Había pasado del enfado a la sorpresa.
-A alejarme de ti. O aléjate tú y yo dejaré de acercarme - Shen se mostraba burlón y serio al mismo tiempo. 
-Pero es que quizás no puedo -estaba nerviosa e inquieta y sus movimientos lo mostraban abiertamente. 
 
Un chaval que iba también de negro y con algún grupo desconocido para Annêlise plasmado en su camiseta interrumpió para conversar con Shen. El chico la miró de arriba a abajo y comentó algo a Shen, el punk sacudió la cabeza. La chica se acercó para intrometerse en su charla sin importar la reacción que pudiese tener Shen. 

-Buenas, soy Annêlise- el que debía ser su interlocutor la volvió a mirar de nuevo y decidió seguirle el juego.
-Hola Annêlise, ¿te importa si te hago un pequeño comentario?- con esa oración temió lo peor, pero aceptó y su comentario le resultó peculiar. -Tienes la piel de un blanco radioactivo- Shen rió y además con todas sus fuerzas. El chico se disculpó por si la había ofendido y se marchó. 
Shen le acarició la cabeza como si fuera un animal y tomó la iniciativa de ir delante. 
-¡Qué no soy tu perro!- soltó ella  feliz. 

domingo, 6 de abril de 2014

Cap 5

Pasaron unos días y yo no supe nada de Shen. Fue entonces cuando caí en la cuenta de que no teníamos el teléfono del otro ni ningún otro modo de comuniación como redes sociales o correo electrónico. Ni siquiera sabíamos la dirección del otro. Siempre nos encontrábamos por casualidad o puede que simplemente porque nos tuviéramos que encontrar. Reflexioné mucho sobre si debería hablarle a mi hermano sobre Shen, al fin y al cabo al hablar a mi amigo de Nick, reaccionó riendo. Quizás habían tenido peleas o mi hermano era considerado un personaje del cuál uno se ha de reír porque da pena. Decidí ir por la vía indirecta. Entré rn la habitación de mi hermano. Estaba tocando la guitarra. En un impulso le solté "Shen". Mi hermano dio un respingo. 
-¡Me has asustado idiota!- exclamó.
-Lo siento- dije entre risas.
-¿Por qué has dicho Shen?- preguntó
-Porque me parece un nombre bonito- propuse
-O porque te gusta él- en ese momento la que dio el pequeño salto fui yo
-¿Quién?- 
-No te hagas la loca, te han visto con Shen- estaba desconcertada e histérica aunque puse todos mis esfuerzos en intentar disimularlo
-Shen es un conocido y punto- respondí arisca 
-De acuerdo, pero aún así sigo sabiendo cómo tenerte bajo control, porque supongo que mamá no conoce nada sobre Shen, sea lo que sea para ti- y el tío sonrió, esa sonrisa malévola que utilizan las personas que saben que están siendo crueles.
-Shen es mi amigo y nada más, y en cualquier caso sólo quería saber si lo conocías por eso he dicho su nombre directamente, para observar tu reacción 
-Pues mi reacción se basa en decirte que te alejes de él, que es un buena pieza
-¿Y sin tan problemático es por qué no me habías dicho nada? 
-Porque esperaba que fueses tú la que me preguntases
-¿Y si no lo hubieras hecho?
-Te lo habría dicho- tras decir eso mi hermano me indicó que saliese de la habitación. Obedecí. Al salir por la puerta mi hermano se acercó y me sorprendió con algo que me haría sentir mal:
-De todas formas ya pensaba hablar con Shen por si tú no me hicieras caso, no me gusta que vayas con él- y cerró la puerta en mis narices, intenté abrir pero había echado el pestillo. Piqué con rabia varias veces. Le grité que abriera. Mi madre vino a ver qué sucedía. Le expliqué que nos habíamos peleado. Ella no necesitó más información, ya nos conocía de sobras y sabía que una discusión entre nosotros no era nada extraño. 

lunes, 31 de marzo de 2014

Historia de zombies

Sus ojos negros se asemejaban a la noche más oscura que jamás hayáis podido imaginar; de sus labios cinabrios brotaba una sustancia amarillenta repulsiva y mal oliente que me provocaban arcadas y su piel se había tornado de color oliva. Mi hermano se había convertido en uno de esos seres asquerosos y a mí me tocaba matarlo o él sería el que acabase conmigo. Rápidamente metí la mano bajo la cama con la intención de coger un bate que ahí se localizaba, en el intento estuvo a punto de morderme un par de veces y para evitarlo tuve que pegarle un par de bofetones, al tocar su putrefacta piel las manos empezaron a escocerme, me iban a salir ampollas. Al alcanzar el bate  golpeé a mi hermano entre lágrimas, su cara empezó a desquebrajarse y de sus heridas surgía un líquido verde probablemente ácido. Pequeñas gotas de ese líquido cayeron sobre mi brazo y mi piel comenzó a deshacerse. Dolía y no pude evitar gritar. Mis alaridos resonaban por toda mi casa.   Al final conseguí hacer maniobras para girar a mi hermano a base de los impactos con mi arma y por fin pude lograr alcanzar la única manera de matar un zombie: destrozándole la nuca.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Querido Novio:

Eres mi sueño inalcanzable,porque eres tan bueno  que rozas el cielo, y yo sólo te puedo contemplar aquí, desde el suelo,porque yo no sé volar, aunque gracias a ti a veces he sentido la sensación de poder hacerlo.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Cap 3.




El hermano de Annêlise bromeó mucho por el maquillaje de ésta. Annêlise nunca se maquillaba  y un lunes más del calendario, un lunes con nada de especial, lo hizo. En la calle ella no paraba de mirar a su alrededor, buscando nerviosa algo, o puede que alguien. Llegó al instituto sin haber logrado encontrar lo que le inquietaba. Esa misma tarde Annêlise no tenía demasiada cosa que hacer, así que decidió tomarse un descanso y salir con las compañeras a merendar a una cafetería.  Aunque no eran excesivamente cercanas a Annêlise, se estaba divirtiendo.  La tarde marchaba bien, hasta el momento en el que la joven decidió contemplar la calle a través de la ventana y su corazón, sorprendido, empezó a latir con fuerza al ver a Shen en la distancia pelear con otro chico. No pudo apartar la mirada y sus compañeras se percataron de la ausencia de Annêlise y la imitaron. Todas bien quietas observaron la pelea desde lejos, y una conversación incómoda para la protagonista se inició.
-Son animales- dijo una chica rubia con desprecio.
-Son punks,¿qué esperabas? Míralos, me repugnan- Annêlise inconscientemente se giró a mirarlas a ellas con rabia.
-No creo que todos sean así – Dijo, probando de convencerse más a sí misma que a las demás–Seguro que hay un motivo para que actúen así, probablemente uno haya empezado a meterse con el otro o algo así, la gente no empieza pelear sin razón – Sonaba segura de sí misma, creía  firmemente en sus palabras.
-¿Annêlise? No te reconozco chica, se nota que no pasas mucho tiempo en la calle, esta gentuza es así, no tienen sentimientos sólo piensan en divertirse y en pregonar quién es el más fuerte – Annêlise se levantó con firmeza.
-Os demostraré que no es así, estoy segura de que han iniciado la discusión por un motivo y que hay un culpable -  Annêlise marchó nerviosa y asustada hacia donde estaban los chicos riñando. A medida que se acercaba, su cobardía se incrementaba. Tenía miedo. Las chicas, inmóviles, seguían sus pasos desde la cafetería. Annêlise se armó de valor y se posó frente a los punks. Ellos actuaron haciendo ver que no se habían advertido su presencia.  A Shen le sangraba el labio, al otro muchacho la nariz. Ambos se encontraban con el rostro repleto de golpes y algunos morados. Sin explicarse cómo lo hizo, Annêlise interfirió en su disputa intentándolos separar. Shen frenó en seco. El otro chico empujó a Annêlise. La fémina cayó al suelo. Su agresor y ella se examinaron. El desconocido rió. Miró a Shen y le hizo un gesto el cual Annêlise identificó como un “ahora, a por ella”. El chico tenía la intención de acercarse a la estudiante cuando el joven de la cresta lo cogió del brazo.
-Basta ya, tío, dejémoslo. Hemos llegado muy lejos y por eso ella ha intervenido, vamos, lárgate a casa y yo haré lo mismo – El chaval obedeció con desdén, realizó un gesto facial con repugna y desapareció calle abajo. Shen ofreció su mano a Annêlise. La chica la agarró sin objeción. 
-Gracias Shen – El joven dio un pequeño respingo.
-¿Cómo sabes mi nombre? – Preguntó el chico asombrado.
-Todos tenemos nuestras fuentes, tú también conoces el mío – Annêlise exponía su placidez.
- Vaya, ¿me has estado investigando? Sí que te debo interesar – El chico no apartaba sus ojos de ella. Ésta recordó que sus compañeras la observaban desde la cafetería. No quería que rumoreasen así que explicó a Shen su situación y le rogó encontrarse después en la tienda en la que se conocieron, él aceptó y cada uno se dirigió al mismo sitio por diferentes caminos.

Shen llegó antes, Annêlise lo encontró sentado en el peldaño. Ella se sentó a su lado.

-Han dicho cosas horribles de ti – Expuso Annêlise
-No me importa, estoy acostumbrado – Respondió él
-No entiendo por qué lo han hecho – La estudiante ignoró el comentario del chico
-Ni yo por qué le sigues dando vueltas -
 -Es obvio, ¿no? Porque me ha molestado –Tras el comentario de Annêlise, Shen sonrió
- ¿Y eso a qué se debe? – Shen fijó sus ojos en los de la chica. Sin saber la razón una sensación de paz la envolvió.
- Quién sabe – La mirada de esta bajó hasta posarse en los labios del joven.
-Annêlise, no me conoces – El comentario hizo daño a la chica,la cuál volvió a fijarse en su rostro.
-¿Y qué más necesito conocer? – Devolvió ofendida. Shen se levantó de golpe y la agarró de la mano para ayudarla a levantarse.
-Antes de besarme deberás saber varias cosas de mí – Sonrió
-¿¡Y por qué te iba yo a besar!? – La discreta muchacha enrojeció.  Shen soltó sus dedos para no cohibirla más. Shen empezó a acelerar el paso.Cantaba. Su voz sonaba dulce a pesar de no estar afinada. Sus brazos estaban a la altura de su cabeza, de manera que sus manos formaban un cuenco en el que apoyar su cabeza. Al principio la chica iba detrás, pero se adelantó para alcanzarlo.
-¡No me dejes detrás que parezco tu perro! – Gruñó indignada. Él rió.
Shen la condujo a su tienda de discos favorita. Estaba anticuada y era sencilla. También se veía oscura y la mayoría de discos eran de rock o heavy. También figuraban algunos de blues, indie y otros géneros. Shen cogió un disco y leyó la contraportada. “Greenday” leyó ella. Shen reinició su concierto con canciones del CD.
A continuación la llevó por calles sencillas y estrechas, llenas de balcones con flores, pintadas y niños jugando con muñecos de trapo. “Son mis calles preferidas”, dijo él. Tras dar muchas vueltas, acabaron en la cafetería en la que trabajaba JJ. Ella se detuvo a observar su interior. Shen hizo lo mismo.
-Mira Shen – comenzó - ¿Ves al camarero de cresta roja? Pues no sé si lo reconocerás pero es JJ. Fue quién me ayudó a conocer tu nombre-
-Con qué mi delatador fue JJ – Shen mostró un rostro pícaro – Tendré que ajustar cuentas con él - rió. 

Al reanudar su paso Shen vio la tienda de discos con nombre nórdico en la que Annêlise entró con su hermano y suplicó a la chica de entrar. Al adentrarse el dependiente recordó a la chica y señaló a Shen e hizo un gesto con las cejas consultando si él era el chico que ella anduvo buscando. Annêlise afirmó con la cabeza y el empleado compartió su alegría.
Sólo hizo falta un instante para que el pánico la atacase de nuevo. Al observar el interior de la tienda Annêlise aprecio la figura de su hermano y la chica salió de la tienda fugazmente sin poder despedirse de Shen, el chico quedó atónito y fue tras ella, pero en cuanto llegó a la calle ella se había esfumado como si de un espejismo se hubiera tratado. Shen enfureció.


Cap 1 y 2

1r Cap.
Annêlise caminaba a paso ligero, lo hacía por costumbre. Suspiraba inconscientemente. La pereza se apoderaba de ella a cada tranco que avanzaba. El camino era eterno, las clases, más aún.  Frenó un instante para mirarse en el reflejo de un escaparate. “Horrible”, se decía, “este uniforme es terriblemente horrible, parezco una niña estúpida, con razón el chico de la cresta se mofaba”. Y reanudó su camino. Llegado a un cruce de caminos, Annêlise tropezó, suerte que tuvo tiempo a poner las manos e impedir darse de morros contra el suelo.  Al levantarse se percató de que se había abierto una ligera herida en la rodilla y no pudo evitar quejarse:
-Duele – Dijo en voz baja, para sí misma
-Bah, tampoco creo que se te salgan las vísceras por ahí – Al levantar la vista hacia su derecha, Annêlise se topó con los juguetones ojos de Shen que la observaban desde la calle perpendicular a la de su camino.
-No puede ser verdad... ¡¿Dos días seguidos?! ¿Qué tipo de tortura es esta? – La joven se levantó, se acercó a Shen e hizo un chasquido con la lengua mientras sacudía con la cabeza y se expulsaba la suciedad.
-Quién sabe, puede que estemos predestinados a encontrarnos – rió él
-Y, ¿no será que me has estado persiguiendo? ¿¡No sabrás dónde vivo!? ¿¡Eres un acosador!? ¿Qué quieres de mí? – A pesar de que las preguntas de Annêlise parecían de inquietud, ella se mostraba firme y tranquila.
-Puede que sí y puede que no, pero por lo menos sé a qué instituto vas. Ese espantoso uniforme de niña buena no se olvida pronto – Shen bailoteaba mientras hablaba.
-¿Y tú qué? Siempre vas de oscuro, ¿vas de luto? ¿Quién ha muerto?¿tu vergüenza quizás? – Annêlise intentó acentuar el tono más irónico que podía alcanzar. Shen estuvo a punto de responder cuando el nombre de Annêlise sonó de fondo a través de una voz femenina y clara provinente de una chica vestida con el mismo uniforme que la muchacha discreta.  La estudiante miró su reloj, llegaba tarde; después se fijó en Shen, su máscara sonriente seguía maquillando su rostro.
-Nos vemos pronto, Annêlise – soltó el chico con tono burlesco.
-Hasta nunca, vampiro – La muchacha retomó su camino y él observó su marcha.
Shen se dirigía hacia su trabajo. Puede que colocar toldos en las casas no fuera su mayor afición, pero por lo menos le proporcionaba un dinero para llegar a final de mes y poder pagar el alquiler de su pequeño piso.  Con apenas diecinueve años y sin ningún estudio formal salvo la secundaria, tampoco podía pedir milagros.

Annêlise solía sentarse cerca de la ventana para poder contemplar el exterior y en muchas ocasiones centrarse tanto en lo que había fuera, que la voz del profesor quedaba convertida en un mísero sonido de fondo.  De vez en cuando jugaba con un par de clips y conversaba con su amiga y compañera, Lydia. A Ly le emocionaba la idea de conocer a un chico tan “gracioso y diferente” según ella.
-Vamos chica, ¡tiene que ser fascinante conocer a un punk! ¿Cómo se llama? – Ly disfrutaba con esas pequeñas cosas que se alejaban de su amarga rutina.
-No tengo ni la menor idea, precisamente hoy mismo le he apodado “vampiro” – Annêlise se mostraba indiferente respecto a la conversación sobre el desconocido.  
-¿Y él sabe tu nombre? –
-Sí, por desgracia-
-¡¡Qué emocionante!! –
-Ly, querida, deliras –

Estuvieron cierto tiempo hablando sobre el mismo tema y Lydia convenció  a Annêlise para volver a la tienda de antigüedades y probar a reencontrarse con el joven. Tras muchas súplicas Annêlise aceptó.

La chica estuvo bastante tiempo sentada en el escalón de la entrada, pero él no apareció. Por una parte le pareció obvio; por la otra, desilusionante. Una sensación agria se posó en su ánimo: “Annêlise,¿qué estás haciendo?” se dijo a sí misma.

Cap.2. Destino.

Los días fueron pasando sin que los adolescentes se encontrasen. El fin de semana llegó casi sin ser buscado. Annêlise fue tan insistida por su hermano para que le acompañase a correr que no pudo negarse. Recorrieron muchas calles entre risas y jadeos, hasta que el allegado decidió tomar una ruta nueva para ella y pararse en una tienda en concreto. La tienda tenía un nombre curioso, probablemente nórdico, con decorados siniestros.  Al principio la música que salía de la tienda la echó para atrás. La lentitud de su hermano a salir fue lo que la impulsó a entrar. El rock le entraba en los oídos como un metal ardiente. Su hermano disfrutaba de la música a la par que el dependiente. Annêlise examinó los brazaletes, los discos, las camisetas y los otros muchos objetos de la tienda. Inconscientemente empezó a disfrutar de la melodía que antes le había disgustado. Cogió un disco al azar. “ACDC”, conocía el grupo por su hermano pero también lo recordaba por la camiseta que Shen llevaba. A Annêlise se le ocurrió una idea. En cuanto su hermano se alejó del mostrador para mirar el interior de la tienda, ella se acercó para charlar con el dependiente.
-Disculpa, iré al grano, ¿conoces a un chico muy alegre que siempre viste de oscuro y va peinado con una cresta roja? – El dependiente quedó atónito, pero más que por la pregunta por la personalidad y la vestimenta que Annêlise representaba.
-Bueno mujer, como comprenderás tengo muchos colegas que se adaptan bastante bien a la descripción...  – La idea que había ilusionado a Annêlise, la empezaba a romper despacio hasta que el dependiente soltó – Pero en la cafetería de delante hay un chico que cumple las características que dices, todos lo llamamos JJ – Annêlise le agradeció con una enorme sonrisa y alteración, y le rogó que le dijese a su hermano que ella había marchado. La ilusa muchacha cruzó la calle y se presentó en la cafetería. Efectivamente JJ estaba allí. Ella se acercó y le dio unos golpecitos en el hombro con el dedo para llamar su atención. En cuanto el camarero se giró con sus enormes ojos verdes y su cara pálida, la faz de Annêlise se convirtió en un rostro triste y desencantado.
-¿Querías algo,chica? – JJ parecía amable.
-Sí...Bueno no. Me he confundido de persona. Estoy buscando a un chico con cresta roja y ojos castaños, que es muy alegre,y por un momento creía que eras tú,pero resulta que no,no lo eres – Annêlise se sentía avergonzada, había llamado la atención tontamente y en vano.
-¿Y sabes cómo se llama? Igual te puedo ayudar a encontrarlo – El camarero seguía comportándose como un caballero.
-Ahí está la gracia, no lo sé – Annêlise no se acababa de atrever a mirar el chico. Se sentía demasiado azorada para ello.
-Conozco a un chico como el de tu descripción, se llama Shen, de vez en cuando pasa por aquí,pero no sé dónde vive ni de qué trabaja ni nada parecido. Lo siento, es la única información que te puedo dar –A Annêlise se le transformó la expresión al completo. La felicidad volvió a apoderarse de sus pupilas.
-Shen – Repitió - ¡Muchísimas gracias JJ! – Se dirigió hacia la puerta y se fue.