-¡Me has asustado idiota!- exclamó.
-Lo siento- dije entre risas.
-¿Por qué has dicho Shen?- preguntó
-Porque me parece un nombre bonito- propuse
-O porque te gusta él- en ese momento la que dio el pequeño salto fui yo
-¿Quién?-
-No te hagas la loca, te han visto con Shen- estaba desconcertada e histérica aunque puse todos mis esfuerzos en intentar disimularlo
-Shen es un conocido y punto- respondí arisca
-De acuerdo, pero aún así sigo sabiendo cómo tenerte bajo control, porque supongo que mamá no conoce nada sobre Shen, sea lo que sea para ti- y el tío sonrió, esa sonrisa malévola que utilizan las personas que saben que están siendo crueles.
-Shen es mi amigo y nada más, y en cualquier caso sólo quería saber si lo conocías por eso he dicho su nombre directamente, para observar tu reacción
-Pues mi reacción se basa en decirte que te alejes de él, que es un buena pieza
-¿Y sin tan problemático es por qué no me habías dicho nada?
-Porque esperaba que fueses tú la que me preguntases
-¿Y si no lo hubieras hecho?
-Te lo habría dicho- tras decir eso mi hermano me indicó que saliese de la habitación. Obedecí. Al salir por la puerta mi hermano se acercó y me sorprendió con algo que me haría sentir mal:
-De todas formas ya pensaba hablar con Shen por si tú no me hicieras caso, no me gusta que vayas con él- y cerró la puerta en mis narices, intenté abrir pero había echado el pestillo. Piqué con rabia varias veces. Le grité que abriera. Mi madre vino a ver qué sucedía. Le expliqué que nos habíamos peleado. Ella no necesitó más información, ya nos conocía de sobras y sabía que una discusión entre nosotros no era nada extraño.