sábado, 19 de julio de 2014

No me gusta mi capítulo 4

"Es un desconocido. Solo un desconocido. Pero por alguna extraña razón me duele pensar que ese supuesto sujeto que no pertenece a mi vida no quiere volver a verme". Annêlise se encontraba encerrada en su habitación. Estaba tumbada con el tronco y el resto superior del cuerpo apoyado en la cabecera y con las piernas sujetadas por la pared. Su cómica posición era una antítesis de sus dramáticos pensamientos. "Seguro que no quiere volver a verme...". Su plan era pasarse el día reflexionando y estudiando, fue su madre la que destrozó ese programa al pedirle y casi suplicarle que la acompañase al mercado. Annêlise obedeció sin rechistar demasiado. "Y encima tengo que salir, espero no encontrármelo". No se arregló demasiado para salir, a pesar de tener que ir por el centro de la ciudad, la zona normalmente más recargada de gente. Su madre hablaba de cosas que ella etiquetó de superficiales, así que simplemente se limitaba a sonreír y asentir sin prestar demasiada atención de lo que la mujer decia. 

Shen paseaba con calma. El día era tranquilo. Su padre, para perder la costumbre, le había dejado un mensaje en el buzón de voz pidiendo explicaciones de su vida, mensaje que no contestaría. Shen silvaba melodías mientras se dirigía al centro con el fin de comprar algún postre para darse un capricho. Por el camino, los peatones más estirados le lanzaban expresiones de asco a las cuales Shen respondía con una sonrisa pícara. Su paso, pero, siempre se mantenía constante, sin apresurar, sin prisa. 

-¡Mira por dónde vas,niñato!- La madre de Annêlise enfureció al estar a punto de ser atropellada por un skater. -Desde luego los adolescentes de hoy en día no valen para nada. Son todos unos gamberros. Incluso tu hermano está introducido en ese mundo satánico. ¡Me desespera tanto! Menos mal que tú eres normal.- El discurso de su madre tenía pinta de ser duradero y a Annêlise le invadió una sensación intensa de aburrimiento. Se había cansado de escucharla. En cuanto la mujer topó con una conocida, la joven aprovechó para escabullirse entre la gente y desaparecer de la vista de la cuarentona. Annêlise inició un itinerario sin rumbo. Caminaba despistada sin fijarse en los pasos que se movían a su alrededor. 

Shen la vio venir. Ella se dirigía hacia él sin percatarse que lo tenía a escasos metros. El ritmo de Shen no varió. 

Annêlise topó con alguien sin llegar a darse cuenta de quién era.
-¡Lo siento! Andaba sumergida en mis pensamientos y...- calló en cuanto lo miró -Shen...- sus narices se encontraban a un palmo de diferencia. A ella incluso le pareció que casi podía sentir el vaho del chico en su piel. -Shen, siento lo del otro día - hizo una pausa y continuó, tartamudeando - Vi a mi hermano y él no puede saber que nos vemos, porque sino - Annêlise silenció su voz un instante. Esperó alguna reacción por parte del chico, en vano. Él solo la miraba sin demasiado interés. -lo siento- la joven agachó la cabeza y dio media vuelta con el fin de volver a hacer el trayecto que habían hecho sus pies hasta llegar ahí. En cuanto inició la marcha, su corazón se aceleró. Detrás suyo se oían unos pasos. Aunque Shen la seguía, no paró. Ella miraba el suelo. Solía hacerlo, no era símbolo de tristeza, a pesar de que era lo que sentía. Shen empezó a cantar. No sonaba triste ni enfadado. Tras recorrer un par de calles, Annêlise cogió fuerzas para intentar hablar de nuevo con él.
-¿Qué? - Annêlise parecía disgustada. Shen ante esa situación mostró una de sus caras vacilantes y graciosas a la vez. 
-Oblígame- La expresión de Shen era hierática. No reflejaba ninguna emoción.
-¿Cómo? ¿Que te obligue? ¿A qué?- la cara de Annêlise en cambio parecía un torbellino de sensaciones. Había pasado del enfado a la sorpresa.
-A alejarme de ti. O aléjate tú y yo dejaré de acercarme - Shen se mostraba burlón y serio al mismo tiempo. 
-Pero es que quizás no puedo -estaba nerviosa e inquieta y sus movimientos lo mostraban abiertamente. 
 
Un chaval que iba también de negro y con algún grupo desconocido para Annêlise plasmado en su camiseta interrumpió para conversar con Shen. El chico la miró de arriba a abajo y comentó algo a Shen, el punk sacudió la cabeza. La chica se acercó para intrometerse en su charla sin importar la reacción que pudiese tener Shen. 

-Buenas, soy Annêlise- el que debía ser su interlocutor la volvió a mirar de nuevo y decidió seguirle el juego.
-Hola Annêlise, ¿te importa si te hago un pequeño comentario?- con esa oración temió lo peor, pero aceptó y su comentario le resultó peculiar. -Tienes la piel de un blanco radioactivo- Shen rió y además con todas sus fuerzas. El chico se disculpó por si la había ofendido y se marchó. 
Shen le acarició la cabeza como si fuera un animal y tomó la iniciativa de ir delante. 
-¡Qué no soy tu perro!- soltó ella  feliz. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario