sábado, 7 de diciembre de 2013

Cap 1 y 2

1r Cap.
Annêlise caminaba a paso ligero, lo hacía por costumbre. Suspiraba inconscientemente. La pereza se apoderaba de ella a cada tranco que avanzaba. El camino era eterno, las clases, más aún.  Frenó un instante para mirarse en el reflejo de un escaparate. “Horrible”, se decía, “este uniforme es terriblemente horrible, parezco una niña estúpida, con razón el chico de la cresta se mofaba”. Y reanudó su camino. Llegado a un cruce de caminos, Annêlise tropezó, suerte que tuvo tiempo a poner las manos e impedir darse de morros contra el suelo.  Al levantarse se percató de que se había abierto una ligera herida en la rodilla y no pudo evitar quejarse:
-Duele – Dijo en voz baja, para sí misma
-Bah, tampoco creo que se te salgan las vísceras por ahí – Al levantar la vista hacia su derecha, Annêlise se topó con los juguetones ojos de Shen que la observaban desde la calle perpendicular a la de su camino.
-No puede ser verdad... ¡¿Dos días seguidos?! ¿Qué tipo de tortura es esta? – La joven se levantó, se acercó a Shen e hizo un chasquido con la lengua mientras sacudía con la cabeza y se expulsaba la suciedad.
-Quién sabe, puede que estemos predestinados a encontrarnos – rió él
-Y, ¿no será que me has estado persiguiendo? ¿¡No sabrás dónde vivo!? ¿¡Eres un acosador!? ¿Qué quieres de mí? – A pesar de que las preguntas de Annêlise parecían de inquietud, ella se mostraba firme y tranquila.
-Puede que sí y puede que no, pero por lo menos sé a qué instituto vas. Ese espantoso uniforme de niña buena no se olvida pronto – Shen bailoteaba mientras hablaba.
-¿Y tú qué? Siempre vas de oscuro, ¿vas de luto? ¿Quién ha muerto?¿tu vergüenza quizás? – Annêlise intentó acentuar el tono más irónico que podía alcanzar. Shen estuvo a punto de responder cuando el nombre de Annêlise sonó de fondo a través de una voz femenina y clara provinente de una chica vestida con el mismo uniforme que la muchacha discreta.  La estudiante miró su reloj, llegaba tarde; después se fijó en Shen, su máscara sonriente seguía maquillando su rostro.
-Nos vemos pronto, Annêlise – soltó el chico con tono burlesco.
-Hasta nunca, vampiro – La muchacha retomó su camino y él observó su marcha.
Shen se dirigía hacia su trabajo. Puede que colocar toldos en las casas no fuera su mayor afición, pero por lo menos le proporcionaba un dinero para llegar a final de mes y poder pagar el alquiler de su pequeño piso.  Con apenas diecinueve años y sin ningún estudio formal salvo la secundaria, tampoco podía pedir milagros.

Annêlise solía sentarse cerca de la ventana para poder contemplar el exterior y en muchas ocasiones centrarse tanto en lo que había fuera, que la voz del profesor quedaba convertida en un mísero sonido de fondo.  De vez en cuando jugaba con un par de clips y conversaba con su amiga y compañera, Lydia. A Ly le emocionaba la idea de conocer a un chico tan “gracioso y diferente” según ella.
-Vamos chica, ¡tiene que ser fascinante conocer a un punk! ¿Cómo se llama? – Ly disfrutaba con esas pequeñas cosas que se alejaban de su amarga rutina.
-No tengo ni la menor idea, precisamente hoy mismo le he apodado “vampiro” – Annêlise se mostraba indiferente respecto a la conversación sobre el desconocido.  
-¿Y él sabe tu nombre? –
-Sí, por desgracia-
-¡¡Qué emocionante!! –
-Ly, querida, deliras –

Estuvieron cierto tiempo hablando sobre el mismo tema y Lydia convenció  a Annêlise para volver a la tienda de antigüedades y probar a reencontrarse con el joven. Tras muchas súplicas Annêlise aceptó.

La chica estuvo bastante tiempo sentada en el escalón de la entrada, pero él no apareció. Por una parte le pareció obvio; por la otra, desilusionante. Una sensación agria se posó en su ánimo: “Annêlise,¿qué estás haciendo?” se dijo a sí misma.

Cap.2. Destino.

Los días fueron pasando sin que los adolescentes se encontrasen. El fin de semana llegó casi sin ser buscado. Annêlise fue tan insistida por su hermano para que le acompañase a correr que no pudo negarse. Recorrieron muchas calles entre risas y jadeos, hasta que el allegado decidió tomar una ruta nueva para ella y pararse en una tienda en concreto. La tienda tenía un nombre curioso, probablemente nórdico, con decorados siniestros.  Al principio la música que salía de la tienda la echó para atrás. La lentitud de su hermano a salir fue lo que la impulsó a entrar. El rock le entraba en los oídos como un metal ardiente. Su hermano disfrutaba de la música a la par que el dependiente. Annêlise examinó los brazaletes, los discos, las camisetas y los otros muchos objetos de la tienda. Inconscientemente empezó a disfrutar de la melodía que antes le había disgustado. Cogió un disco al azar. “ACDC”, conocía el grupo por su hermano pero también lo recordaba por la camiseta que Shen llevaba. A Annêlise se le ocurrió una idea. En cuanto su hermano se alejó del mostrador para mirar el interior de la tienda, ella se acercó para charlar con el dependiente.
-Disculpa, iré al grano, ¿conoces a un chico muy alegre que siempre viste de oscuro y va peinado con una cresta roja? – El dependiente quedó atónito, pero más que por la pregunta por la personalidad y la vestimenta que Annêlise representaba.
-Bueno mujer, como comprenderás tengo muchos colegas que se adaptan bastante bien a la descripción...  – La idea que había ilusionado a Annêlise, la empezaba a romper despacio hasta que el dependiente soltó – Pero en la cafetería de delante hay un chico que cumple las características que dices, todos lo llamamos JJ – Annêlise le agradeció con una enorme sonrisa y alteración, y le rogó que le dijese a su hermano que ella había marchado. La ilusa muchacha cruzó la calle y se presentó en la cafetería. Efectivamente JJ estaba allí. Ella se acercó y le dio unos golpecitos en el hombro con el dedo para llamar su atención. En cuanto el camarero se giró con sus enormes ojos verdes y su cara pálida, la faz de Annêlise se convirtió en un rostro triste y desencantado.
-¿Querías algo,chica? – JJ parecía amable.
-Sí...Bueno no. Me he confundido de persona. Estoy buscando a un chico con cresta roja y ojos castaños, que es muy alegre,y por un momento creía que eras tú,pero resulta que no,no lo eres – Annêlise se sentía avergonzada, había llamado la atención tontamente y en vano.
-¿Y sabes cómo se llama? Igual te puedo ayudar a encontrarlo – El camarero seguía comportándose como un caballero.
-Ahí está la gracia, no lo sé – Annêlise no se acababa de atrever a mirar el chico. Se sentía demasiado azorada para ello.
-Conozco a un chico como el de tu descripción, se llama Shen, de vez en cuando pasa por aquí,pero no sé dónde vive ni de qué trabaja ni nada parecido. Lo siento, es la única información que te puedo dar –A Annêlise se le transformó la expresión al completo. La felicidad volvió a apoderarse de sus pupilas.
-Shen – Repitió - ¡Muchísimas gracias JJ! – Se dirigió hacia la puerta y se fue.



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