domingo, 6 de abril de 2014

Cap 5

Pasaron unos días y yo no supe nada de Shen. Fue entonces cuando caí en la cuenta de que no teníamos el teléfono del otro ni ningún otro modo de comuniación como redes sociales o correo electrónico. Ni siquiera sabíamos la dirección del otro. Siempre nos encontrábamos por casualidad o puede que simplemente porque nos tuviéramos que encontrar. Reflexioné mucho sobre si debería hablarle a mi hermano sobre Shen, al fin y al cabo al hablar a mi amigo de Nick, reaccionó riendo. Quizás habían tenido peleas o mi hermano era considerado un personaje del cuál uno se ha de reír porque da pena. Decidí ir por la vía indirecta. Entré rn la habitación de mi hermano. Estaba tocando la guitarra. En un impulso le solté "Shen". Mi hermano dio un respingo. 
-¡Me has asustado idiota!- exclamó.
-Lo siento- dije entre risas.
-¿Por qué has dicho Shen?- preguntó
-Porque me parece un nombre bonito- propuse
-O porque te gusta él- en ese momento la que dio el pequeño salto fui yo
-¿Quién?- 
-No te hagas la loca, te han visto con Shen- estaba desconcertada e histérica aunque puse todos mis esfuerzos en intentar disimularlo
-Shen es un conocido y punto- respondí arisca 
-De acuerdo, pero aún así sigo sabiendo cómo tenerte bajo control, porque supongo que mamá no conoce nada sobre Shen, sea lo que sea para ti- y el tío sonrió, esa sonrisa malévola que utilizan las personas que saben que están siendo crueles.
-Shen es mi amigo y nada más, y en cualquier caso sólo quería saber si lo conocías por eso he dicho su nombre directamente, para observar tu reacción 
-Pues mi reacción se basa en decirte que te alejes de él, que es un buena pieza
-¿Y sin tan problemático es por qué no me habías dicho nada? 
-Porque esperaba que fueses tú la que me preguntases
-¿Y si no lo hubieras hecho?
-Te lo habría dicho- tras decir eso mi hermano me indicó que saliese de la habitación. Obedecí. Al salir por la puerta mi hermano se acercó y me sorprendió con algo que me haría sentir mal:
-De todas formas ya pensaba hablar con Shen por si tú no me hicieras caso, no me gusta que vayas con él- y cerró la puerta en mis narices, intenté abrir pero había echado el pestillo. Piqué con rabia varias veces. Le grité que abriera. Mi madre vino a ver qué sucedía. Le expliqué que nos habíamos peleado. Ella no necesitó más información, ya nos conocía de sobras y sabía que una discusión entre nosotros no era nada extraño. 

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