Flotar sobre el agua. Notar como cada músculo de tu cuerpo se relaja. Escuchas risas de fondo, pero tu respiración las tapa. El agua no solo inunda tu figura, también tus pensamientos, tus preocupaciones... La marea se lo lleva todo. Lo que hay que recordar y lo que no deseas en tu cabeza. Que bien huele el ambiente empapado de sal. Que agradable se siente el dulce aroma del verano.