Sentir tu respiración cerca de mi rostro y que se me erice la piel al sentirla. Percibir como cada caricia que te dé pueda ser una explosión de ternura en mi pecho. Y que esos besos que en la calle son dulces, en la cama sean como una obra de arte de esas que parecen que las necesites para vivir. Y luego despertar y sentir que podemos perdernos en las pupilas del otro sin temer a no encontrarnos de nuevo con la realidad. Me apetece. Admito abiertamente que me apetece.
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