Alguien me dijo una vez que no se puede ser poeta y feliz al mismo tiempo. Y esa frase me persigue. No sé si ese desconocido al que no volví a ver tenía razón, lo que está claro, es que el dolor es inspirador.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Adri
"Puedes ser lo que tú quieras ser, porque yo creo en ti, porque tienes las habilidades que se han de tener para triunfar, porque eres enorme. Porque el brillo de tus ojos indica que lo tienes todo en tus manos y el mundo a tus pies. Porque te conozco y sé que puedes. No dejes escapar las oportunidades que se presenten. No olvides nunca cuán grande eres"
sábado, 22 de noviembre de 2014
Castillo de arena
Dicen que la vida sigue. Que no se acaba aquí. No estoy de acuerdo. Considero que no es la misma vida. Cuando de repente tus esquemas se rompen. Cuando te das cuenta que ya no eres dos sino uno, cuando ves como un castillo se desmorona ante tus ojos, la vida no sigue. No la misma vida. Cuando sabías que esa persona estaba allí, cuando con una mirada te entendía y ya no queda nada. Sí, sí queda. Quedan cenizas. Trozos de piedra que se congela. Queda el frío del tiempo, queda la sensación de estar perdido. Queda una especie de temor a no recuperarte. Pero 'si lo que tienes que hacer ahora es disfrutar de la vida'. No, lo que tengo que hacer ahora es encontrarme. Es reconstruir con mi propia piel esa mitad que se ha ido. Es quererme a mí misma como él solía hacerlo. Reconocerme en el espejo y ver que esa soy yo. Que no hay duda de que esa soy yo. Que la vida sigue, estropeada pero sigue.
viernes, 21 de noviembre de 2014
Somos personas
"¿Qué somos? Personas"
Personas que sufren,que se quieren, que fallan, que se levantan para después volver a tropezar. Personas que vuelven a caer, que son débiles. Que lloran. Personas con una alegría sensible, fácil de pinchar, fácil de quebrantar. Personas que dicen 'al mal tiempo buena cara' con esa sonrisa cabizbaja. Personas confusas,que se pierden,que no saben lo que quieren, que cuando se encuentran, se miran al espejo y no se reconocen. Personas que se aferran al color esperanza cuando el negro les envuelve y acecha. Personas que poco a poco, dejan de tener nombre y que intentan arrancarse las etiquetas que las disfrazan. Somos carne débil. Somos manipulables, fáciles... Somos enanos.
Éramos tú y yo. Seguimos siendo tú y yo. "¿Y qué somos? Personas"
domingo, 26 de octubre de 2014
Lo somos?
Todos queremos ser dueños de nuestra vida, todos creemos serlo. Pero, ¿realmente somos quienes queremos ser? ¿Somos lo que creemos ser? Vivimos influenciados por absolutamente todo lo que nos rodea. Vivimos en un país dónde lo medios de comunicación y las modas se adueñan de nuestro pensamiento, de nuestros sentimientos, de nuestros ojos. Vivimos en un mundo que de forma sosegada adopta una posición vertical y no hay dónde agarrarse para evitar caer en picado.
sábado, 27 de septiembre de 2014
No place
'Quizás si no encuentras tu sitio, no es porque no lo tengas, sino porque perteneces a todas partes. A lo mejor eres un viajero errante, de esos que van a los confines de la tierra a llevar la felicidad, y cuando en ese rincón reinan las sonrisas debes conducir tu presencia y magia a otro paraje más oscuro para iluminarlo un poco...'
sábado, 19 de julio de 2014
No me gusta mi capítulo 4
"Es un desconocido. Solo un desconocido. Pero por alguna extraña razón me duele pensar que ese supuesto sujeto que no pertenece a mi vida no quiere volver a verme". Annêlise se encontraba encerrada en su habitación. Estaba tumbada con el tronco y el resto superior del cuerpo apoyado en la cabecera y con las piernas sujetadas por la pared. Su cómica posición era una antítesis de sus dramáticos pensamientos. "Seguro que no quiere volver a verme...". Su plan era pasarse el día reflexionando y estudiando, fue su madre la que destrozó ese programa al pedirle y casi suplicarle que la acompañase al mercado. Annêlise obedeció sin rechistar demasiado. "Y encima tengo que salir, espero no encontrármelo". No se arregló demasiado para salir, a pesar de tener que ir por el centro de la ciudad, la zona normalmente más recargada de gente. Su madre hablaba de cosas que ella etiquetó de superficiales, así que simplemente se limitaba a sonreír y asentir sin prestar demasiada atención de lo que la mujer decia.
Shen paseaba con calma. El día era tranquilo. Su padre, para perder la costumbre, le había dejado un mensaje en el buzón de voz pidiendo explicaciones de su vida, mensaje que no contestaría. Shen silvaba melodías mientras se dirigía al centro con el fin de comprar algún postre para darse un capricho. Por el camino, los peatones más estirados le lanzaban expresiones de asco a las cuales Shen respondía con una sonrisa pícara. Su paso, pero, siempre se mantenía constante, sin apresurar, sin prisa.
-¡Mira por dónde vas,niñato!- La madre de Annêlise enfureció al estar a punto de ser atropellada por un skater. -Desde luego los adolescentes de hoy en día no valen para nada. Son todos unos gamberros. Incluso tu hermano está introducido en ese mundo satánico. ¡Me desespera tanto! Menos mal que tú eres normal.- El discurso de su madre tenía pinta de ser duradero y a Annêlise le invadió una sensación intensa de aburrimiento. Se había cansado de escucharla. En cuanto la mujer topó con una conocida, la joven aprovechó para escabullirse entre la gente y desaparecer de la vista de la cuarentona. Annêlise inició un itinerario sin rumbo. Caminaba despistada sin fijarse en los pasos que se movían a su alrededor.
Shen la vio venir. Ella se dirigía hacia él sin percatarse que lo tenía a escasos metros. El ritmo de Shen no varió.
Annêlise topó con alguien sin llegar a darse cuenta de quién era.
-¡Lo siento! Andaba sumergida en mis pensamientos y...- calló en cuanto lo miró -Shen...- sus narices se encontraban a un palmo de diferencia. A ella incluso le pareció que casi podía sentir el vaho del chico en su piel. -Shen, siento lo del otro día - hizo una pausa y continuó, tartamudeando - Vi a mi hermano y él no puede saber que nos vemos, porque sino - Annêlise silenció su voz un instante. Esperó alguna reacción por parte del chico, en vano. Él solo la miraba sin demasiado interés. -lo siento- la joven agachó la cabeza y dio media vuelta con el fin de volver a hacer el trayecto que habían hecho sus pies hasta llegar ahí. En cuanto inició la marcha, su corazón se aceleró. Detrás suyo se oían unos pasos. Aunque Shen la seguía, no paró. Ella miraba el suelo. Solía hacerlo, no era símbolo de tristeza, a pesar de que era lo que sentía. Shen empezó a cantar. No sonaba triste ni enfadado. Tras recorrer un par de calles, Annêlise cogió fuerzas para intentar hablar de nuevo con él.
-¿Qué? - Annêlise parecía disgustada. Shen ante esa situación mostró una de sus caras vacilantes y graciosas a la vez.
-Oblígame- La expresión de Shen era hierática. No reflejaba ninguna emoción.
-¿Cómo? ¿Que te obligue? ¿A qué?- la cara de Annêlise en cambio parecía un torbellino de sensaciones. Había pasado del enfado a la sorpresa.
-A alejarme de ti. O aléjate tú y yo dejaré de acercarme - Shen se mostraba burlón y serio al mismo tiempo.
-Pero es que quizás no puedo -estaba nerviosa e inquieta y sus movimientos lo mostraban abiertamente.
Un chaval que iba también de negro y con algún grupo desconocido para Annêlise plasmado en su camiseta interrumpió para conversar con Shen. El chico la miró de arriba a abajo y comentó algo a Shen, el punk sacudió la cabeza. La chica se acercó para intrometerse en su charla sin importar la reacción que pudiese tener Shen.
-Buenas, soy Annêlise- el que debía ser su interlocutor la volvió a mirar de nuevo y decidió seguirle el juego.
-Hola Annêlise, ¿te importa si te hago un pequeño comentario?- con esa oración temió lo peor, pero aceptó y su comentario le resultó peculiar. -Tienes la piel de un blanco radioactivo- Shen rió y además con todas sus fuerzas. El chico se disculpó por si la había ofendido y se marchó.
Shen le acarició la cabeza como si fuera un animal y tomó la iniciativa de ir delante.
-¡Qué no soy tu perro!- soltó ella feliz.
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