sábado, 17 de septiembre de 2016
domingo, 11 de septiembre de 2016
Enamórate
Hace poco hablaba con alguien que me recordó una reflexión que al parecer yo misma le había regalado. En ella yo le decía que metiera la pata hasta el fondo, que la liase, que ya veríamos qué pasaría después, que bastaba de miedos. "Vive ahora y ya te arrepentirás; siéntelo, ríe, disfruta y ya te las apañarás luego. Tienes herramientas para sobrevivir". He estado varias semanas diciéndome que no, que paso de jugar al amor. Que paso de vivir en una constante primavera irracional llena de caos, llena de inestabilidad, llena de levantarte cada mañana con tu mundo patas arriba... Pero qué narices?! Si estás leyendo esto, enamórate, vale la pena estar vivo, y luego? Luego ya te las apañarás, como seguro que siempre lo haces.
jueves, 18 de agosto de 2016
Vivir es sencillo
Vivir no es complicado. Levantarte por la mañana, comunicarte con otras personas e iniciar actividades, parece una tarea sencilla. Desde luego comprendo que cuando uno tiene una hipoteca que echarse encima y no tiene trabajo, vivir es complicado, lo mismo si un ser querido tiene patologías. Pero como se suele decir con salud, familia, el dinero justo para ir haciendo, amigos y un poco de autoestima y hobbies ya tienes la vida hecha y no es más difícil que eso. Es cuestión de ponerse a favor de uno mismo, de creer en la alegría, llamarla a grito pelao' y regalar un poco al resto. Una gran psicóloga me dijo una vez que
"nosotros creamos nuestros pozos; somos nosotros quiénes debemos destruirlos".
miércoles, 17 de agosto de 2016
Los tres matices de sócrates (internet)
Un hombre fue al encuentro de Sócrates llevándole al filósofo una información que juzgaba de su interés:
– ¡Quiero contarte una cosa al respecto de un amigo tuyo!
– Espera un momento – le dijo Sócrates – Antes de contarme, quiero saber si hiciste pasar esa información por los tres tamices.
– ¿Tres tamices? ¿Qué quieres decir?
– Vamos a tamizar lo que me quieres decir. Debemos siempre usar los tres tamices. Si no los conoces, presta mucha atención. El primero es el tamiz de la VERDAD. ¿Tienes la certeza de que eso que me quieres decir es verdad?
– Bueno, fue lo que oí que otros contaron. No sé exactamente si es verdad.
– El segundo tamiz es el de la BONDAD. Con certeza, debes haber pasado la información por el tamiz de la bondad. ¿O no?
Avergonzado, el hombre respondió:
– Debo confesar que no.
– El tercer tamiz es el de la UTILIDAD. ¿Pensaste bien si es útil lo que viniste a hablar al respecto de mi amigo?
– ¿Útil? En realidad, no.
Entonces, le dijo el sabio: Si lo que quieres contarme no es verdadero, ni bueno, ni útil, entonces es mejor que lo guardes solo para ti.
– ¡Quiero contarte una cosa al respecto de un amigo tuyo!
– Espera un momento – le dijo Sócrates – Antes de contarme, quiero saber si hiciste pasar esa información por los tres tamices.
– ¿Tres tamices? ¿Qué quieres decir?
– Vamos a tamizar lo que me quieres decir. Debemos siempre usar los tres tamices. Si no los conoces, presta mucha atención. El primero es el tamiz de la VERDAD. ¿Tienes la certeza de que eso que me quieres decir es verdad?
– Bueno, fue lo que oí que otros contaron. No sé exactamente si es verdad.
– El segundo tamiz es el de la BONDAD. Con certeza, debes haber pasado la información por el tamiz de la bondad. ¿O no?
Avergonzado, el hombre respondió:
– Debo confesar que no.
– El tercer tamiz es el de la UTILIDAD. ¿Pensaste bien si es útil lo que viniste a hablar al respecto de mi amigo?
– ¿Útil? En realidad, no.
Entonces, le dijo el sabio: Si lo que quieres contarme no es verdadero, ni bueno, ni útil, entonces es mejor que lo guardes solo para ti.
viernes, 5 de agosto de 2016
Joc
"Que no que no, que yo no me lío en mucho tiempo, que necesito estar solter-". Y otra serie de afirmaciones que nos habrán oído decir y no habremos cumplido... Y al final?
El resultado es acabar en un juego; divertido, igual que los anteriores pero siempre diferente, un juego que viene sin instrucciones y en el que hay que improvisar. Un "estira i arronsa" de verdades, de realidades y de promesas por venir.
viernes, 29 de julio de 2016
Niños felices
La calle olía a flores debido a las sábanas limpias colgadas
de las cuerdas que daban a la calle. Marcando un oleaje al unísono abrían paso
a los niños que correteaban alegres con su nuevo balón dirigiéndose al
descampado de las afueras. Los niños, adornados con ropajes castaños y camisas
blancas, se lo iban pasando mientras emitían risas contagiosas y vitales.
Cogían sus boinas con fuerza para no perderlas durante el trayecto. Los zapatos
desgastados de piel o charol marcaban la diferencia entre clases, la cual poco
importaba cuando volvían a casa bañados en barro y hierba. Por el camino si el
panadero se encontraba alegre, les ofrecía una barra de pan para compartir, la
anciana Marga, agua para que no se deshidratasen, y desde luego procuraban
siempre parar a convencer a la chocolatera para que les diera su manjar
favorito. Sucios, sudorosos, animados, con la adrenalina corriendo por sus
venas, eran un solo grupo aun habiendo dos equipos. No había ganadores o perdedores aunque un
equipo marcase más que el otro. Sí sentían rabia, pero comprendían que en
ocasiones se gana y en otras se pierde. Que un día la suerte juega a tu favor y
otro día parece que prefiere dejarte en manos de la torpeza. Pero siempre, siempre se lo pasaban bien.
Siempre procuraban que el juego no pasase de ser un juego. Siempre se tendían
la mano para mirar en la misma dirección. Siempre el valor de la amistad iba
por delante.
Gato
Yo también tengo ganas de dormir contigo, acurrucarme en tus brazos, que me abraces con fuerza para no despertarte con mis vueltas.
Sentir tu respiración cerca de mi rostro y que se me erice la piel al sentirla. Percibir como cada caricia que te dé pueda ser una explosión de ternura en mi pecho. Y que esos besos que en la calle son dulces, en la cama sean como una obra de arte de esas que parecen que las necesites para vivir. Y luego despertar y sentir que podemos perdernos en las pupilas del otro sin temer a no encontrarnos de nuevo con la realidad. Me apetece. Admito abiertamente que me apetece.
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