jueves, 15 de diciembre de 2016

Ave Fénix

Érase una vez una chica que quería volar y la criaron diciéndole que no podía... Maldita sea, si tenía unas hermosas alas color púrpura

Todos somos aves fénix que podemos renacer miles de veces. Sé que a ti te ha tocado hacerlo, (que por cierto, te agradezco que me confiases tu historia, y eso es lo que en parte nos hace fuertes o hábiles por lo menos. Bien señora ave de fuego con esa capacidad tan extraordinaria de emerger de sus cenizas, quería yo comentarle desde mi ramita, que es usted admirable... Es admirable tu valor y tus ganas de sonreírle a la vida. En su día te lo comenté, desde el día que te conocí ni un sólo instante te he dejado de ver con las comisuras de los labios hacia arriba dispuestas a enfrentarse a todo dignas de ser un modelo a seguir. ¡Qué eres un gran ejemplo a seguir como persona fuerte narices! 
Lo siguiente que se me ocurrió decirte a los pocos días fue que agradecía que desde el primer instante creases a mi alrededor un ambiente hogareño. Soy una persona camaleónica que encaja en cualquier parte pero nunca tiene 'un sitio' y a tu lado consigo tener esa sensación: la sensación de paz, de hogar, de nido. Y me gusta, me encanta y lo disfruto de corazón. 
¡Y lo tercero que recuerdo respecto a ti fue mi propia promesa! Me dije a mí misma que me esforzaría mucho en cuidar de ti, darte pequeñas sorpresas y dar fuerza a esas alas que baten enérgicamente impidiendo que les obstaculicen. 
¡Nunca
Dejes
Que
Te
Digan o hagan sentir 
Que
No
Puedes
Volar!

Att. Desde su ramita, la chica que soñaba con tener alas púrpura

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