martes, 1 de diciembre de 2015
Cosas corrientes
Llevaba unos días con un runrun extraño dentro. Estaba desganada, no desanimada pero sí una pizca apagada. Habían habido momentos a lo largo de la semana que me habían servido de chispa para recuperar un poco esa vitalidad propia de Cristina, pero hoy he encontrado un súmmum. Se me habían arruinado los planes para esta tarde y mi madre me ha propuesto salir por Sabadell. En la parada de bus nos hemos reencontrado con una chica con la que jugaba cuando era pequeña, una chica repleta de carisma, con una sonrisa muy amigable y un tono de voz dulce. Me ha hecho ilusión reencontrarme con ella y a la vez charlar con alguien que te inunda de paz y ternura. Una vez subida en el bus, ha empezado a anochecer. En la radio ha sonado more than words, una de mis canciones preferidas, y mientras cantaba me venía el olor de mi propio perfume. Ha sido una situación de extrema calma y tranquilidad. Eso es justo lo que necesitaba: desconectar por un momento de todo y disfrutar de un momento especial, en un día cualquiera, dentro de una situación corriente y sin realmente algo sorprendente o apasionante que destacar. Comparto esto para recordar que los pequeños detalles de la vida son precisamente lo que hacen que despertarse valga la pena.
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