A veces creo que existen lágrimas de acero. Lágrimas capaces de destruir el dolor y construir el mejor de los disfraces en forma de armadura. En ocasiones pienso que el dolor es inexistente al igual que la felicidad; que todo es inventado por nosotros y que nosotros somos las que decidimos cómo sentirlo. Que un beso, es solo un beso y que eres tú quien le sa significado. Que las cosas en sí no tienen ni importancia ni vida y que los sentimientos y los recuerdos son un condimento que tú añades.
Tú decides siempre.
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