sábado, 25 de noviembre de 2017

Un robot humano

Las lágrimas brotaron de sus ojos como hacía tiempo que no brotaban. Por fin la sensación de humanidad, de estar viva, volvió a su piel. Había vivido un tiempo en automático, como un robot insensible que tiene una rutina establecida. Una sensación de vacío era dueña de ella. Necesitaba algo, una dosis de nostalgia, de pasado, un pinchazo de sentimientos, un recordatorio a su corazón de que alguna vez había sentido, de que éste bombardeaba emociones. A veces necesitamos volver un paso atrás para recuperar aquello que se nos cayó para poder seguir adelante.
(Gracias.)

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