Las lágrimas brotaron de sus ojos como hacía tiempo que no
brotaban. Por fin la sensación de humanidad, de estar viva, volvió a su piel. Había
vivido un tiempo en automático, como un robot insensible que tiene una rutina
establecida. Una sensación de vacío era dueña de ella. Necesitaba algo, una
dosis de nostalgia, de pasado, un pinchazo de sentimientos, un recordatorio a
su corazón de que alguna vez había sentido, de que éste bombardeaba emociones.
A veces necesitamos volver un paso atrás para recuperar aquello que se nos cayó
para poder seguir adelante.
(Gracias.)
(Gracias.)
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