martes, 11 de julio de 2017

- Bring it on home

Año 2087.
Las ciudades ardían en gritos. Los habitantes estaban hartos. Explotación, hambre, pobreza, miseria general y muertes. El pequeño Rick, adorado por todo el mundo,había caído en las misma desgracia que otros muchos, lo que llamaban "La Tarantula". 
 "Vámonos a casa, vámonos a casa... Nos vamos a casa".
El niño tenía espasmos. Abría y cerraba la boca con rapidez, temblaba de cabeza a pies y tenía tics en el ojo. Babeaba demasiado y parecía que le costaba respirar. Sus vecinos de toda la vida lo observaban con resignación. "Morirá. Morirá como les ha sucedido a los otros".
"A casa... Nos vamos a casa. Nos vamos. Vámonos... a casa".
Su madre estallaba en llantos. "Ya estamos en casa", sollozaba.Mientras tanto, uno de los considerados oveja negra del pueblo corría susurrando: "pronto empezará todo"; a diferencia del resto de civiles, sonreía. Desde la ventana, la señora Courtis vislumbra el panorama con sosiego e inexpresividad. Ella siempre actuaba así. Lo único que parecía capaz de hacerle parecer humana era cuando alguien mencionaba a su difunto marido, entonces mostraba una mueca que debía asemejarse a una sonrisa y en realidad, en lugar de bello, ese gesto era escalofriante.

Jack entró en La Casa o El Cuartel. Era una especie de macro-chabola donde vivían los rebeldes. Estaba todo plagado de tuberías, sistemas y artilugios sofisticados creados por ellos. El lugar estaba teñido por los colores bronce y cobre por los materiales. También se observaban sábanas colgando de cualquier tubería, mantas por los suelos y otras telas que quizás restaban en ese lugar por algún motivo que sólo una o dos personas conocían. Era un lugar complejo guiado por una anarquía ordenada. Jack era algo así como un consejero. Lo tomaban como líder pero a él no le gustaba ser llamado así. “Aquí no hay superiores”, solía replicar cuando alguien lo etiquetaba. Algunos de sus compañeros jugaban a cartas sentados en el suelo.
-¿Alguien ha visto a Annie?
-¿La Revolver?
-¡Os tengo dicho que no la llaméis así!-
Annie venía de otro lugar, de muy lejos. Al principio no hablaba con nadie y Drya, el chico más sabio del lugar, identificó el código de barras que la pequeña tenía en la muñeca. Al parecer de dónde Annie provenía, los ciudadanos eran marcados para que, hiciesen lo que hiciesen, dejasen huella y pudiesen ser identificados al momento. Con ello se les permitía acceder a unos lugares determinados y otros no, comprar una serie de alimentos y otros no, o simplemente ser catalogados según su clase o identidad. Este último punto se puede acabar de entender con el ejemplo de Annie. Su código es 31416. El famoso número “pi” 3,14. Aquellas personas con un número o una serie reconocida matemáticamente eran los Revolver, es decir, los posibles antisistema que podían terminar con el poder, por ello recibían esta clasificación especial y eran constantemente vigilados. Nadie conocía el cómo, pero Annie logró escapar de ahí y llegar hasta Jack; desde entonces es su protegida. Annie era una niña de 10 años y nadie conocía su historia.
Jack caminó hasta dónde creía que Annie podía estar: en las cristaleras que ofrecían un panorama amplio de la ciudad. Efectivamente, su intuición fue acertada.
-¡Hola, pequeña! ¿Qué has estado haciendo?
-Te comento: los brotes de Tarántula han incrementado en la ciudad. Han llegado al pequeño Rick y otros vecinos. El pánico en las calles no ha sido posible por el exceso de autoridad. La policía y los controladores están en todas partes, deberías andarte con ojo, ya sabes que eres un objetivo a vigilar – Al escuchar el discurso de Annie, a Jack se le encogió el corazón.
-Annie… que sólo eres una niña. Deberías dedicarte a jugar y olvidar un poco todo esto – Jack ofreció un gesto dulce para acompañar su afirmación, sonreía a pesar de su desgana.
-Jack, agradezco tu preocupación, pero si yo me dedicase a jugar como los otros niños, puede que ya estuviera muerta desde hace años. Dalo por hecho, ni he sido una niña común, ni lo seré.

En las calles se decía que la Tarántula era un virus implementado por el gobierno para eliminar parte de la población por el tema de la saturación. La nación estaba sobrepoblada, sobraban personas. Lo que nadie se explicaba era por qué las personas decían algo de ir a casa. ¿Qué narices significaba? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario