Cuenta la leyenda, que ese lugar era acogedor, que la pareja
joven escapaba para hacer el amor, que disfrutaban y reían hasta que caía el
sol. Dicen las malas lenguas que eran rebeldes sin causa, sinvergüenzas
perezosos y que eran un desperdicio. Sin embargo, pocos hablaban de su
vitalidad, de lo vivos que se sentían al hacerlo, de lo mucho que disfrutaban
de esa soledad conjunta que habían inventado. Esos jóvenes conocían en sus
carnes el significado de carpe diem.
No hay comentarios:
Publicar un comentario