miércoles, 28 de septiembre de 2016

Amor bohemio

Una chica triste con un depresivo existencial, no suena mal. Suena a comodidad, a pies descalzos, a cucharazos de yogur empapando al otro, a domingo tranquilo. Suena a placer, a jugueteo, a calor, a luz tenue y piel sudorosa. Suena a, puede que no ese amor del diario de Noah, pero sí ese grunge de los 90, al de la comodidad que aporta una camiseta ancha y dejada, al de la ruta 66.
Suena a ese amor que deja marca, no una marca de un labial rosado, sino una marca morada realizada con rabia de amar en forma de chupetón. 
Suena a que... ¿Me estoy enamorando de ti? Puede que sí, puede que igual que opina Nana, llamarlo amor sea injusto. Puede que sea bohemia, deseo, ansias, cariño, ternura y tranquilidad. Suena a comodidad, bienestar, vitalidad y locura.
¿Por qué iba a querer un bohemio como tú estar con una loca llorica como yo? Porque nos adoramos. Porque me adoras. Porque soy tímida y salvaje a la vez, apasionada y moñas, emocional y racional (aunque hay cosas que la teoría la llevo mejor) y porque si no somos las dos vertientes de hilo rojo, será divertido llevarnos unos hilos de la tela de la ropa del otro.

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