miércoles, 9 de marzo de 2016

La noche que nos conocimos

Recuerdo aquella noche. Y sorprendentemente, tú también. Te vi en la fiesta. "Anda, es Aitor, voy a saludarle y a ver si me saca alguna sonrisilla que la noche parece apagada". Me acerqué a Enna y a ti. Enna me pidió una de estas etiquetitas-enganchinas para formar parejas y al encontrarlas ir a pedir el chupito. Me quedé un rato con vosotros y, como es normal, lo diste todo en la pista con tu jumpstyle y tus golpetazos a la gente que se te acerca a menos de un metro, lo cual hace que en realidad sea un deporte de riesgo bailar contigo. Yo te observaba hipnotizada. Recuerdo que te hice algún comentario sobre los manotazos y pisotones y lo ignoraste. Entre tanto, Enna desapareció y, tiempo después, descubriríamos que lo hizo a propósito. Salimos a la terraza. Hacía mucho frío y me prestaste tu chaleco. "¡No, que te congelarás!" Aunque... un chaleco y manga corta no te iban a proteger demasiado del frío. "Bah, no seas tonta, no tengo frío". Recuerdo que en ese momento me asustaba pensar que alguien pudiera pensar lo que no era. Que nos vieran demasiado cercanos. Qué paradójico,¿no?. Estuvimos hablando bastante rato y un año y dos meses después, recuerdo casi con detalles la conversación. Te sorprendió que al devolverte el chaleco para entrar, pareciera que esa pieza de ropa hubiera salido del congelador. "Niña, ¿qué le has hecho al chaleco? ¡Tengo la espalda helada!". Dentro decidí seguirte el rollo y despreocuparme de todo lo que me rodeaba. Sólo quería bailar, motivarme y no vigilar ni dónde pisaba. Aproximadamente a las cuatro largas, sin alcanzar a ser las cinco, te fuiste y en cuanto llegué a casa, charlamos un ratejo agradeciéndonos la compañía. Ese momento también fue divertido. Tratar de responder a quién acompañó quién en ese instante es como la paradoja de qué vino antes si el huevo o la gallina. Tras el amanecer, seguimos en contacto vía virtual con múltiples temas de conversación que adoptaban diversas formas impidiendo que hubiera en el diálogo un punto y final. 

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