jueves, 2 de febrero de 2012

Él.

Sus ojos tienen el mapa del camino hacia el Edén, sus profundas pupilas suspiran con propia voluntad y hacen temblar el mundo entero. Es tan grande que dudo que sea mío, es demasiado para mí. Porque en este caso, él es el príncipe y yo soy la ranita que está deseando ser besada. ¿Cómo voy a describir la perfección con palabras? Conócelo,asómbrate, pero eso sí, no te acerques demasiado, que mi instinto animal se multiplica por dos mil cuando alguien está cerca de él. No quiero que me lo quiten, soy egoísta y más que pienso serlo, porque me ha costado de conseguir, y camino sobre la cuerda floja, no me apetece que alguien suba también a mi cuerda y me haga perder el equilibrio. Es mi cielo, mío... Son mis nubes las que salen de su boca y es mi sol el que brilla en sus palabras, es mi lluvia la que cae de sus ojos y es mi tristeza la ausencia de su calor. Sus truenos me parten en dos, y sus vientos me traen la serenidad. Si no sientes lo mismo ni te esfuerces en caminar en mi cuerda, y si lo sientes jódete que ahora es de mi posesión. Repito soy egoísta, egocéntrica, idiota,infantil y tonta, pero fíjate tú que solo quiere nadar en mi mar y bailar a mi vera, que curioso. 
Aunque eso sí, sigo diciendo que soy pequeñita, mucho más pequeña que él, independientemente de la edad y la estatura. Mi precio y valor, es mucho más inferior, pero ... mientras él no se dé cuenta, seguiré caminando con los zapatos de cristal.

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